Un eco de luz natural que aplasta el corazón viejo, TRAGEDIA como palabra clave en un aguijón de recuerdos olvidados. Entiéndeme, opaco es lo llamativo de mis ojos pecadores y blasfemos. Intuyo una metáfora perdida en el lenguaje del Toro y abro la correspondencia poética en posición horizontal mirando el azul de las estrellas o nada, porque eso carece de sentido. Estoy acostada en el umbral de mi pasión, acompañada de caricias y cantos provenientes de ángeles convertidos en la Sangre y la Luz. Aquí no hay ley, todo está encendido...
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