miércoles, 23 de marzo de 2011

Empezamos por el principio.

Una llegada sin espera en esta tarde lluviosa. Vodka recalentado se adhiere a mi sistema digestivo. La ira sanguínea se revalsa en mi pobre cerebro... Hay colores pero no hay equipo, hay desquisiados sexuales y hay desquisiados. La traición ha sido tu indiferencia; véase como un corazón abatido, como un dolor intapable. No me importa lo que digan los libros hoy, vuela, vuela, eso no me importa, esto parece no tener fin y me enferma, me enloquece. Si me tratarías bien, no sería de esta manera.
Pero me esconderé en los planetas muertos y beberé de la fría imagen de tus brazos que se cierran cuando intento acercarme, caminaré por las avenidas y otra vez me mimetizare con sus ruidos y su estupidez. No estaré aislada, claro, no se notará, como siempre...
Pero si alguien pudiera al menos sentir una pequeña porción de mi dolor, me pregunto qué pasaría...
Si hay algo que detesto, es la indiferencia.

1 comentario: