viernes, 14 de enero de 2011

Sal 119, 129-136

Tus prescripciones son admirables:
Por eso las observo.
La explicación de Tu Palabra ilumina
y da inteligencia al ignorante.
Abro mi boca y aspiro hondamente,
porque anhelo tus mandamientos.
Vuelve Tu Rostro y ten piedad de mí
Es justo que lo hagas con los que Aman Tu Nombre.

Afirma mis pasos conforme a Tu Palabra,
para que no me domine la maldad.
Líbrame de la opresión de los hombre,
y cumpliré tus mandamientos.
Que brille sobre mí La Luz de Tu Rostro,
y enséñame Tus Preceptos.
Ríos de lágrimas brotaron de mis ojos,
porque no se cumple Tu Ley.

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